Una unidad con pies de barro

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

La Rambla golpeó primero en la puerta del Gobierno andaluz para reclamar el Centro Tecnológico de la Cerámica, pero la opción cordobesa no encontró a nadie del PSOE con nombre de Rey Mago de Oriente.

 LA Unidad Técnica de la Cerámica de La Rambla parece que arranca. Echa a andar después de seis años de demoras, esperas, desencuentros y falta de voluntad entre la Administración, en este caso la Junta de Andalucía, y un sector empresarial muy particular y peculiar, como es el alfarero. Resulta realmente difícil encontrar en las hemerotecas una situación tan curiosa como la de este espacio tecnológico, hasta el punto de que, dependiendo de a quien se consulte, la unidad está ya al servicio de los alfareros, cerrada por falta de voluntad política o no se sabe si es mediopensionista. Sea como fuere, este centro cuenta oficialmente con una serie de líneas estratégicas de trabajo para el presente año, como son la introducción de diseño, la promoción y comunicación y la apertura a nuevos mercados. Se pretende de esta forma acercar a las empresas a sus potenciales mercados con el fin de que conozcan a fondo la demanda y sus productos sean capaces de cubrir las nuevas necesidades de consumo.


Ése es el mensaje de la Administración autonómica y de los responsables de la unidad, si bien más que de líneas estratégicas se puede hablar de evidencias, porque de nuevos diseños y búsqueda de nuevos mercados se lleva hablando en el sector alfarero de La Rambla más de tres lustros (al menos en la memoria del que suscribe), por lo que en estos 15 años ya podrían, entre todos, haber planteado nuevas propuestas y mensajes, porque tiempo han tenido.

Pero más allá de la discusión, más política que otra cosa, también ha salido a la luz estos días por parte del PP que el germen de esta Unidad Técnica de la Alfarería fue un Centro Tecnológico de la Cerámica de Andalucía, un complejo que se daba ya por concedido para Córdoba pero que, por distintas razones, acabó en Bailén. En descargo de la ciudad jiennense habría que decir que cuenta con los mismos meritos que La Rambla -desde el punto de vista histórico y empresarial- para acoger el espacio tecnológico, si bien es innegable que la localidad rambleña golpeó la primera en la puerta del Gobierno andaluz para reclamar la infraestructura. La lástima es que la opción cordobesa no encontró en el Ejecutivo autonómico a nadie del PSOE que supiera defender con más fuerza esa candidatura y que ese alguien tuviera, además, nombre de Rey Mago de Oriente. (A saber, Melchor, Gaspar o Baltasar). Queda claro, ¿verdad?

Hace bien el PP en recordar cuál fue el origen de lo que hoy es la Unidad Técnica de la Alfarería y así, de paso, se reconcilian de alguna forma con los ceramistas, ya que los populares no se han caracterizado precisamente por mostrar excesivas muestras de ánimo a este sector productivo tan importante para La Rambla y para muchos municipios de la Campiña Sur.

Lo importante ahora es que esta unidad tecnológica sepa atender las demandas de los empresarios y que esa Planta Piloto de Alfarería desde la que se quiere contribuir al desarrollo de proyectos de creación de nuevas pastas cerámicas y diseños de piezas empiece a dar resultados lo antes posible. La calidad ha sido siempre una de las banderas de los alfareros cordobeses, aunque no se puede decir lo mismo de su capacidad de comercialización en el exterior, la verdadera asignatura pendiente.

Ahora cuentan con un inmueble de 750 metros cuadrados en el polígono industrial de Los Alfares, con salón de actos, espacios para formación, una oficina de diseño -equipada con herramientas para la creación de nuevas piezas-, la planta piloto y despachos administrativos para la gestión de complejo y de la Asociación de Artesanos Alfareros. El barro ha estado siempre ligado a la milenaria historia de La Rambla. Sus habitantes han sabido como nadie extraer y rentabilizar esta materia a lo largo de los siglos, aunque también han visto caer a muchos, quizás demasiados, gigantes con pies de barro. Habrá que confiar en que la Unidad Técnica de la Alfarería no sea uno más.

 
http://www.eldiadecordoba.es/article/provincia/702305/una/unidad/con/pies/barro.html